Desde siempre el ser humano ha deseado responder a la necesidad de conocer mi futuro, y para ello han surgido miles de sistemas distintos acordes a tiempo y lugar. De entre tantos destaca para los especialistas un oráculo procedente de la antigua China: el I Ching.

Este oráculo nos permite conocer el futuro mediante el juego de las preguntas y las respuestas. Le hacemos una pregunta y el oráculo nos contesta mediante una expresión poetica. Estamos hablando de un libro muy antiguo, de más de dos mil años, en el que se combina matemáticas y poesía para ofrecernos una respuesta a nuestra inquietud sobre el futuro.

Y es que preguntar por mi futuro es una demanda natural del ser humano, por lo que desear orientarnos en el camino mediante la ayuda de un oráculo es simple reflejo de nuestra propia actividad propia. Imaginamos y presentimos el futuro, tan sólo necesitamos darnos un tiempo para reflexionar sobre lo que ocurre y sobre lo que deseamos en el futuro.

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El I Ching, la milenaria adivinación de Oriente

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