Cuando deseamos encontrar una consulta para preguntar sobre nuestro futuro tendemos a buscar consultas de tarot, buscando  videntes fiables que nos permitan acceder a este tipo de consultas con un mínimo de garantía. Sin embargo, dada la gran oferta existente, nos vemos obligados muchas veces a simplemente probar suerte. ¿Cómo poder elegir de una manera más adecuada?

Ante todo hay que entender que hay que distinguir entre las consultas privadas y las empresas de comunicación que montan los call-centers o gabinetes. Si lo que se desea es un trato personal y profesional es preferible buscar a un artesano si lo que se desea es un trato de "comida rápida" la opción es cualquiera de esos centros de llamada.

Por otro lado entramos en encontrar a un profesional, a una persona con años de experiencia y los conocimientos necesarios. Dado que muchas veces se habla de personas con poderes parece que sea un oficio que no sea necesario esas características. Así si al elegir por ejemplo una consulta de tarot, y deseamos por ejemplo un tarot visa fiable, nos encontraremos con la obligación de pagar por adelantado sin saber si realmente esa persona nos va a gustar. Y como hemos creído que esa persona tiene superpoderes la responsabilidad es nuestra si la creemos.

En suma, hay que buscar a un artesano, al oficio tradicional de personas que privilegian el sistema de adivinación al individuo. Preferible una consulta al I Ching, como es mi caso, a comenzar a preguntar a personas que ven el futuro como si se viera la televisión. Al fin y al cabo la oferta del mercado se adapta a las exigencias de la demanda, y si se piden extravagancias el mercado es lo que ofrece.

Como en todo a la hora de adquirir un servicio hay que adoptar una postura de sentido común.

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Desde siempre el ser humano ha deseado responder a la necesidad de conocer mi futuro, y para ello han surgido miles de sistemas distintos acordes a tiempo y lugar. De entre tantos destaca para los especialistas un oráculo procedente de la antigua China: el I Ching.

Este oráculo nos permite conocer el futuro mediante el juego de las preguntas y las respuestas. Le hacemos una pregunta y el oráculo nos contesta mediante una expresión poetica. Estamos hablando de un libro muy antiguo, de más de dos mil años, en el que se combina matemáticas y poesía para ofrecernos una respuesta a nuestra inquietud sobre el futuro.

Y es que preguntar por mi futuro es una demanda natural del ser humano, por lo que desear orientarnos en el camino mediante la ayuda de un oráculo es simple reflejo de nuestra propia actividad propia. Imaginamos y presentimos el futuro, tan sólo necesitamos darnos un tiempo para reflexionar sobre lo que ocurre y sobre lo que deseamos en el futuro.

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PROFESIONAL

Años de experiencia y una sólida formación

ORIGINAL

El I Ching, la milenaria adivinación de Oriente

ARTESANAL

Atención privada y personal